Guerrilla Re-translation vs. The Miscommunication Station

 It’s things like this that make it all worthwhile.

So, a few months back, we read this interview with Dmytri Kleiner. We talked to Dmytri and shot an email to Marc from Furtherfield, proposing that we translate it to Spanish. Fine. We translated it, proofread it, wrote a Spanish bio for Dmytri, and published it. The works.

Strip dmytri

So, today, we were charmed and surprised to find that the interview has just been translated back to ENGLISH!  We shit you not! And credited to someone named “Google”, taking precedence over our own credits. Actually, this isn’t the first time this has happened, which says much about our ever-rising popularity and world-wide influence. Check out some extracts:

Recently, we received a physical copy of the Manifesto Telekomunista Furtherfield in writing. After reading the manifesto, it is clear that is a shock to the discussion on collaborative initiatives based on the commons.

Commune paper scarce properties would distribute the same way as a distributed network intangible property.

DK: There have always been individuals who are able to overcome their social class. Many entrepreneurs bubble Dotcom gouged party “sales” multimillion platforms, like other individuals devoid of property in other areas.

That last sentence almost sounds like a Beck lyric!

It’s especially funny, considering that this “Guerrilla Re-Translation” is a pseudo-naturally occurring example of The Miscommunication Station, a Telekommunisten project, which goes something like this: a well-meaning chat room bridging space and culture is, finally, tragically, mediated by some very dodgy automated translation, and “….somewhat overzealous automated content filtering, in-chat advertising (required to recoup investment funding) and processing delays result in a platform that allows you to communicate only with great difficulty.” Ay.

Occupy, la deuda y los límites históricos del capitalismo

Arthur de Grave y Benjamin Tincq entrevistan a David Graeber

Es ineludible pagar las deudas contraídas… ¿no es así? David Graeber, antropólogo y figura destacada dentro del movimiento Occupy, cree que es hora de cuestionar la validez de este planteamiento moral. Graeber propone una nueva perspectiva sobre la deuda y recupera el concepto del jubileo de la deuda.

Conocido –a su pesar– como “antropólogo anarquista”, David Graeber fue uno de los primeros partícipes de Occupy Wall Street, donde creó el proyecto de Strike Debt (Tacha la Deuda), descrito por la revista Shareable como “el primer rescate financiero P2P”. Desde entonces se ha unido a la facultad de antropología de la London School of Economics. ¿Has oído hablar de los “curros inútiles”? Graeber acuñó el término en un artículo que se ha vuelto viral en las últimas semanas, y que se ha traducido a más de 14 idiomas.

En su libro “En deuda: Una historia alternativa de la economía”, Graeber analiza los fundamentos básicos del sistema económico actual, basado en la deuda y el crédito, y presenta un análisis tan perturbador como influyente en la red. Al igual que Charles Eisenstein, Graeber está redefiniendo nuestras nociones sobre el capitalismo, la deuda y el dinero, y proponiendo alternativas para un sistema mejor.

La mayoría de los economistas creen que los sistemas económicos de la antigüedad se basaban en el trueque. Tú, sin embargo, argumentas lo contrario.

¡Exactamente! Todo el mundo conoce el relato del trueque primitivo. La primera persona en divulgarlo fue Adam Smith. Tampoco le podemos echar la culpa, dado que por aquella época no contaba con ningún tipo de información etnográfica fiable sobre las dinámicas sociales y monetarias de estas sociedades. Sus teorías sobre el trueque y el intercambio directo estaban basadas en sus propias deducciones: la gente llamaba la puerta del vecino y decía: “Te voy a dar veinte gallinas a cambio de esa vaca, diez cabezas de flecha por ese arado…”. Evidentemente, en una economía como la que describe Smith, no tardarías en toparte con un gran problema: ¿qué pasa si nadie quiere tus gallinas? Así, transacción tras transacción, el dinero emergió gradualmente para resolver ese problema de falta de liquidez.

Es un cuento muy bonito pero tiene un problema: ¡es totalmente falso! Asume que las comunidades tienden a comerciar con lo que los economistas han dado en llamar “transacciones inmediatas” y entre desconocidos. No hay ningún tipo de crédito. Al examinarlo detenidamente veremos que es absurdo: digamos que tu vecino tiene una vaca que necesitas para un festín mientras que tú no tienes nada que ofrecerle… en ese momento. Pero bueno, dado que es tu vecino, lo más lógico es que tarde o temprano tengas algo que le sea de utilidad. Ahora todos sabemos que le debes algo, y puede que regrese un año más tarde para reclamarte una vaca, o incluso pedirte que tu hija se case con su hijo. De hecho, te podría pedir cualquier cosa y existen muchos motivos por los que al vecino le conviene que estés endeudado con él. Lo que encontramos en estas comunidades pequeñas son series de deudas informales. Distintos tipos de deuda y jerarquías de favores. Lo único que no vas a encontrar es un equivalente matemático exacto y esto último es lo que caracteriza al dinero.

 El trueque normalmente surge cuando se agota el dinero en comunidades acostumbradas a utilizar dinero en metálico.

David Graeber CC Adam Peers

En conclusión, el problema no tiene que ver con que el dinero proceda del trueque, dado que el trueque normalmente tiene lugar entre personas que jamás volverán a verse. El quid de la cuestión es: ¿por qué tipo de proceso se empiezan a cuantificar estas series de deudas informales? ¿En qué contexto empiezan las personas a realizar cálculos matemáticos para obtener equivalencias perfectas? En situaciones potencialmente violentas. Imagínate una pelea de bar donde le cortan la oreja a alguien. Los códigos de conducta de las sociedades pre-estatales a menudo contaban con plazos y condiciones muy detalladas para el pago de multas por haber roto una nariz, cortado una oreja, herido una pierna, etc. En estos casos las multas impiden que se cometan otros actos violentos. Es un contexto en el que la gente exige exactamente lo que se le debe. Si alguien mata a tu hermano y no tienes muchas ganas de perdonarle, el código legal dice que te debe veinticinco vacas, pero puede darse el caso de que no tenga suficientes vacas para pagarte. Llegados aquí, vas a exigir un equivalente exacto con el que empezar a hacer cálculos.

Históricamente hablando, así es como creemos que emergió el dinero. El mito tradicional es falso: de hecho, en los primeros recuentos históricos sobre sistemas monetarios complejos de la antigua Mesopotamia, lo que hallamos es un sistema de crédito. Los sumerios no tenían balanzas lo suficientemente precisas como para pesar pequeñas cantidades de dinero; nadie llegaba al mercado con pepitas de metal. El crédito era lo más habitual dentro de las transacciones normales. El trueque normalmente surge cuando se agota el dinero en comunidades acostumbradas a utilizar dinero en metálico. La Rusia de los años noventa es buen ejemplo de ello.

En tu libro también dices que todas las revoluciones y movimientos sociales de la historia surgen a raíz de la deuda. Lo primero que hacían era destruir cualquier registro sobre la deuda. ¿Crees que estamos en una situación similar ahora mismo?

La verdad es que sí. Moses Finley dice que, desde la antigüedad, hay una demanda revolucionaria que es constante: cancelar la deuda y redistribuir las tierras. La página de We are the 99% llevó a cabo un estudio y esas eran las demandas más generalizadas. Ya no se trata tanto de exigencias radicales de autogestión o dignidad laboral, sino de la cancelación de las deudas y la devolución de los mecanismos básicos de sustento. Es como si la deuda hiciera las veces de foco moral para una rebelión, un foco con implicaciones radicales y capaz de movilizar coaliciones que no existirían en otras circunstancias.

Por un lado, la ideología de la deuda es una de las herramientas más poderosas jamás creadas para justificar situaciones de desigualdad exorbitante y, no sólo se les da un tamiz moralmente aceptable, sino que además hacen creer que la víctima tiene la culpa. Pero cuando todo estalle, estallará a lo grande. Ha ocurrido una y otra vez en la historia de la humanidad, y creo que este es uno de los aspectos más extraordinarios de Occupy Wall Street.

Por un lado, la ideología de la deuda es una de las herramientas más poderosas jamás creadas para justificar situaciones de desigualdad exorbitante y, no sólo se les da un tamiz moralmente aceptable, sino que además hacen creer que la víctima tiene la culpa.

Los estudiantes son uno de los colectivos más grandes dentro del movimiento y lo que vienen a decir es: “somos los niños buenos, pedimos un préstamo y estudiamos mucho para entrar en la universidad. Hemos seguido las reglas. Y aquí estamos. Pero  a nosotros no nos han rescatado. Por el contrario, los banqueros –los que nos han traicionado y mentido, además de destruir la economía mundial– se han beneficiado de un rescate gubernamental, mientras que nosotros vamos a pasar el resto nuestras vidas escuchando que somos una banda de vagos irresponsables porque les debemos dinero. ¡Eso no tiene ningún sentido!”

Más interesante aún es que hace 40 años ni un obrero ni un funcionario del transporte público se hubiesen hecho eco de los problemas de un estudiante universitario endeudado. Pero hace dos años comprobamos que la clase obrera apoyó a Occupy de forma masiva. Eso sólo se puede comprender entendiendo el poder que ejerce la deuda y el tipo de indignación que es capaz de suscitar. Facilita alianzas de clase que no habrían existido de otra manera. Tras el 2008, los ciudadanos estadounidenses se esforzaron al máximo por dejar atrás la deuda, pero hay dos categorías de deudas inextricables: los préstamos estudiantiles y las hipotecas basura. Tanto los estudiantes como los pobres de la clase obrera se encontraron en una situación relativamente parecida, y por eso formaron estos lazos de unión dentro del movimiento. ¡Así de poderosa es la deuda!

En la antigüedad, si no podías devolver una deuda podían forzarte a vender a tus hijos e hijas como esclavos. ¿Está esto relacionado con tu artículo sobre los “curros inútiles”?

Si alguien te contratara para lanzar una piedra por encima de un muro para, acto seguido, ir al lado contrario para tirarla de vuelta, y así durante todo el día, nos parecería absurdo. Pues resulta que casi todos nuestros trabajos son igual de inútiles. Cuando escribí el artículo sobre los “curros inútiles” estaba hablando hipotéticamente. Yo no trabajo en el sector corporativo pero cuando hablo con gente de ese sector les veo muy agobiados y de forma muy específica. ¡Pregúntale a cualquier abogado corporativo sobre su contribución a la sociedad! Parece que hay un tipo de trauma moral muy específico como consecuencia de tener un empleo que, en el fondo, sabes que ni siquiera debería existir. Hay millones y millones de personas atrapadas en esta situación. Curiosamente, me recuerda un poco al tipo de trabajos obligatorios e inútiles que se inventaban en la Unión Soviética –justo lo que, en teoría, jamás debería ocurrir en el capitalismo. Pero, aun así, se han inventado todos esos trabajos que ni siquiera deberían existir y la gente que los desempeña es plenamente consciente de ello.

En The Economist se ha criticado tu hipótesis.  Según ellos, estos trabajos sólo existen para gestionar la creciente complejidad de la economía global. ¿Cómo respondes a eso?

Mi respuesta es muy sencilla. Hay un ejemplo perfecto para contradecir su argumento: las universidades. Están añadiendo cada vez más cargos administrativos. Más decanos asistentes, más asesores de publicidad, etcétera. Si lo comparamos con cómo estaban las cosas hace 40 años, ahora tenemos cuatro veces esa cantidad de puestos administrativos. ¿Acaso la enseñanza es cuatro veces más complicada que antes? La producción no se ha vuelto más complicada, solamente hemos añadido más capas para repartir el botín. Estos trabajos inútiles son, en esencia, un tipo de renta: distribuimos parte de los beneficios de la extracción financiera a un grupo social que recibe un salario a cambio de aparentar que anda muy ocupado.

Una de las soluciones que propones es la organización de un jubileo de la deuda. ¿Cómo lograrlo en términos prácticos? ¿Cómo construir un nuevo sistema sin caer en los mismos errores?  

Debt: The First 5000 YearsCuando hablo de un jubileo de la deuda, lo veo más bien como una limpieza conceptual, no una solución práctica. Si nos damos cuenta de que el dinero no es más que un acuerdo social, podemos hacerlo desaparecer o volver a crearlo, hacer lo que nos dé la gana con él. Evidentemente, nadie elimina completamente todas las deudas. Siempre hay mecanismos que deben permanecer activos. Pero no me cabe la menor duda de que hay economistas profesionales capaces de proponer estrategias factibles: gente como Michael Hudson y Steve Keen ya han propuesto modelos concretos.

Evidentemente, tendríamos que mantener las pensiones. Uno de los aspectos más pérfidos del neoliberalismo es que coacciona a la gente a ser cómplice del sistema debido a la privatización de los fondos de pensiones. Tenemos que regresar al sistema de pensiones públicas. Pero eso son detalles técnicos que creo que podemos solventar si tenemos a la gente apropiada trabajando en ello. Los problemas económicos no son tan difíciles de resolver, aunque no se puede decir lo mismo de los políticos.

Si hablas con gente sincera de la clase dominante, verás que saben perfectamente que tarde o temprano habrá algún tipo de cancelación de la deuda. No hay manera de evitarlo.

Si hablas con gente sincera de la clase dominante, verás que saben perfectamente que tarde o temprano habrá algún tipo de cancelación de la deuda. No hay manera de evitarlo. La pregunta es: ¿cómo se va a realizar? ¿Será de forma honesta, donde los gobernantes admiten que van a cancelar las deudas, o van a encontrar alguna forma de ingeniárselas para volver a engañarnos? A lo largo de la historia hemos visto ejemplos de ambos. En la antigua Mesopotamia las cancelaciones de la deuda se empleaban a menudo para evitar estallidos sociales y preservar las estructuras básicas de la autoridad. Pero no olvidemos que la democracia griega y la República romana también fueron resultado de la quita de deudas. Es crucial que, en vez de discutir sobre si va a haber una cancelación de la deuda o no, hablemos sobre cómo va a llevarse a cabo.

En mi opinión, no hay manera de mantener el sistema financiero existente sin socavar los principios básicos del capitalismo. Creo que el capitalismo ha llegado a los límites de su potencial histórico. Lo único que me preocupa es que el siguiente sistema sea aún peor.

¿Crees que la descentralización del proceso de creación de dinero sería un buen punto de partida?

Ya hay mucha gente experimentando con monedas sociales y complementarias y veo en ello mucho potencial. Está claro que no es la única solución, pero me parece un elemento esencial dentro de cualquier solución. Antes de descartar el dinero por completo, creo que habría que experimentar con nuevos tipos de dinero. Jamás nos libraremos de él por completo. Pero si el dinero, en esencia, no es más que un cupón de racionamiento, creo que es preferible racionar lo menos posible y, como poco, eliminar el dinero en ciertos aspectos de la vida.

Pero el dinero está tan enraizado en nuestros cerebros…

La gente adopta distintas formas de dinero cuando no les queda otra: si el sistema monetario existente colapsa, hay que hacer algo. En épocas de quiebra económica puede pasar cualquier cosa.

A todo esto, ¿qué te parece la idea de una renta básica universal e incondicional para toda la ciudadanía?

La idea esencial detrás de la renta básica es que, dado que todos estamos produciendo valor constantemente, se vuelve necesario desligar el concepto de productividad del lugar de trabajo. Si proporcionas una renta básica emites un mensaje muy poderoso: nadie se quiere quedar ahí sentado sin dar palo al agua; confiamos en que busques una actividad provechosa. Este concepto del trabajo como algo moralmente intocable es una de las herramientas más detestables que ostenta el poder, y no hace sino agravar el fenómeno de los curros inútiles.

La verdad, es que el capitalismo ya ni siquiera se justifica a sí mismo. Se supone que es un sistema que mejora la calidad de vida de los pobres, haciendo que las desigualdades sean aceptables. Pero ya no es así. Se supone que produce más seguridad. Pero tampoco es así. Se supone que fomenta la democracia. Pero esto ya no ocurre. Todas las justificaciones positivas clásicas ya no son pertinentes. Ya sólo quedan los argumentos morales: que trabajar es bueno y que las deudas hay que pagarlas, no hay alternativa. Hemos llegado a un punto en el que estos argumentos sólo conducen a la autodestrucción del sistema. El barco se está hundiendo por sobrecarga de trabajo y de deuda.

Has estado muy activo en Occupy Wall Street desde sus principios. En su reciente libro ‘Swarmwise’, Rick Falkvinge compara el Partido Pirata [sueco] a Occupy. Una de las mayores diferencias que señala es que no tenéis ni líderes ni demandas específicas. ¿Cómo obtener resultados sustanciales con un liderazgo totalmente descentralizado?

Pero si en Occupy teníamos muchísimos líderes: ¡más de 100.000! La verdad es que todo depende de la estrategia. Tenemos una estrategia a largo plazo: estamos intentando transformar la cultura política. Para lograrlo, hay que crear nuevas instituciones, nuevos hábitos y nuevas sensibilidades. Esto es un objetivo ya ambicioso de por sí. Pero también supone dejar de centrarse en resultados concretos e inmediatos (aunque esto no excluye que no los alcancemos por el camino). De hecho, apostamos por una estrategia basada en deslegitimizar.

Me gusta utilizar la analogía de Argentina: lo que acabó con el reino del FMI en Latinoamérica fue el impago argentino. Antes de que el gobierno de Kirchner llegara al poder, se sucedieron tres gobiernos distintos, cada uno de ellos derrocados por levantamientos populares. El propio Kirchner tampoco era un radical, sino un socialdemócrata bastante apaciguado. Pero tuvo que hacer algo radical porque el movimiento social deslegitimizó por completo a toda la clase política. La gente empezó a organizarse y a crear su propia economía alternativa. Es un ejemplo perfecto de no necesitar la clase política para nada pero, aun así, seguir obteniendo resultados políticos.

Llegó un punto en el que los políticos eran tan odiados por todos que ni siquiera podían ir a un restaurante. Tenían que ir disfrazados o la gente les tiraba comida. Llegados aquí, la clase política no tuvo otra opción sino enfrentarse a la mismísima idea de que las instituciones políticas ya no tenían relevancia alguna en la vida del pueblo. Tuvieron que tomar una decisión radical que no hubieran tomado bajo otras circunstancias. Esta es la estrategia básica que estamos siguiendo con Occupy: en vez de impulsar candidatos y hacer reivindicaciones, estamos creando un sistema político propio capaz de funcionar sin políticos y que los políticos nos demuestren que aún tienen algún tipo de utilidad.

En vez de impulsar candidatos y hacer reivindicaciones, estamos creando un sistema político propio capaz de funcionar sin políticos y que los políticos nos demuestren que aún tienen algún tipo de utilidad

Norteamérica ha llegado a un punto de inflexión con Occupy. En Estados Unidos tenemos un largo historial de represión de movimientos sociales pero, históricamente, los movimientos que se han reprimido más violentamente han sido los de la clase obrera o los de personas de color, no los de blancos de clase media… O no sin provocar algún tipo de escándalo por parte de la izquierda moderada y la progresista (pensemos en la época de McCarthy, las protestas estudiantiles de los 60 etc.). Está claro que Occupy fue un movimiento muy diverso, pero también había muchos blancos de clase media y se llevaron sus palizas como todos los demás.

Pero esta vez parece que no le importaba nadie: las alianzas regionales entre los liberales y los radicales están rotas. Por otra parte, creo que hemos logrado más en dos años que cualquier otro movimiento social que se me ocurra en la misma cantidad de tiempo: la idea de clase social y del poder basado en clases ha vuelto a la agenda –a esto se refiere el eslogan “Somos el 99%”– y hemos denunciado la corrupción inherente al sistema político estadounidense. Hemos cambiado el ámbito político: recordemos que, al planear su campaña, Mitt Romney veía su trayectoria financiera de Wall Street como algo positivo… En Nueva York ya estamos empezando a ver las consecuencias políticas: Bill de Blasio, quien tiene toda probabilidad de ser el próximo alcalde, apoya a Occupy. Parece que nuestra estrategia está funcionando después de todo.


Guerrilla Translation/Relacionado:http://guerrillatranslation.files.wordpress.com/2013/10/factory-e1383171595590.jpg?w=940&h=115El desempleo es la cura de todos los males/ Paul B. Hartzoghttp://guerrillatranslation.files.wordpress.com/2013/11/strip-curros-inc3batiles-e1383341047312.jpg?w=1018&h=203El fenómeno de los curros inútiles/ David GraeberGuía práctico-utópica del inminente colapso/ David Graeber

El futuro ha de ser verde, rojo, negro y femenino

grbf2Robert Jensen

La especie humana ha de reconocer que cualquier futuro que nos permita retener nuestra humanidad tendrá que prescindir del capitalismo, el patriarcado y la supremacía blanca —y basarse en una visión del mundo ecológica—.

(Estas líneas se prepararon para una conferencia privada sobre sostenibilidad en la que los ponentes criticaron la agricultura corporativa y la medicina industrializada. Todos coincidieron en la necesidad de acometer cambios fundamentales en nuestros sistemas económicos, sociales y políticos, pero sin llegar a un consenso sobre un análisis apropiado de estos sistemas y su interacción.)

El futuro de la especie humana —si queremos que tenga futuro— ha de ser radicalmente verde, rojo, negro y femenino.

Si nos tomamos esto en serio —es decir, el futuro de la humanidad; si realmente nos preocupa que la humanidad tenga un futuro o no— todo individuo que proclame su preocupación ha de estar dispuesto a someterse a un reto radical. La manera en la que pensamos, sentimos, actuamos… todo estará abierto a la crítica y nadie podrá escabullirse fácilmente, porque todos hemos fracasado. Individual y colectivamente, hemos fracasado en el intento de crear sociedades justas o una presencia humana sostenible en el planeta. Quizás haya sido un fracaso inevitable, puede que el ser humano y su gran cerebro sean un callejón evolutivo sin salida, pero el fracaso no deja de ser nuestro. Por tanto, enfrentémonos a él, individual y colectivamente.

Podemos empezar con un análisis honesto de la información pertinente sobre la salud de la atmósfera en el contexto de lo que sabemos sobre los sistemas económicos, políticos y sociales de la humanidad. Mi conclusión: no existen soluciones mágicas para resolver estos problemas fundamentales, el resultado de demasiadas personas consumiendo demasiado y produciendo demasiados desperdicios, bajo unas condiciones desmesuradas de desigualdad en cuanto a riqueza y poder.

Si hoy mismo, y en todos los lugares del planeta, todos se comprometieran a investigar y organizarse para disminuir el lastre que el proyecto humano impone sobre el ecosistema, quizás podríamos crear un plan con el que sostener una presencia humana en este planeta, acompañado de una reducción dramática en cuanto a consumo y una reducción gradual en población. Pero, si reflexionamos sobre nuestra historia como especie y la naturaleza de los sistemas que gobiernan nuestras vidas, la conclusión más sensata es que no se tomarán los pasos que necesitamos tomar, por lo menos dentro del marco temporal que nos queda para cometer cambios significativos.

Esto no es derrotismo. Esto no es cobardía. Esto no es autocomplacencia

Esto es la realidad y los planes sensatos tienen que estar basados en realidades.

Sin negar, evitar, evadir

Tengo una sugerencia para toda esa gente lógica y realista que gusta quejarse de una cultura contemporánea que niega, evita y evade problemas críticos; de los norteamericanos que corren un tupido velo sobre la ciencia cuando esa ciencia trae malas noticias; de tantísima gente que no se enfrentará a verdades dolorosas: exijámonos el mismo rigor que exigimos a los demás. No neguemos, evitemos o evadamos cualquier aspecto de la realidad.

Por decirlo de otra manera: recurrir al tópico de que “las cosas no pueden estar tan mal”, tan socorrido por el gran público a la hora de disimular duras realidades, es un callejón sin salida, pero también lo es el tópico de “tenemos que tener esperanza”, a menudo empleado para evitar las conclusiones lógicas de nuestro propio análisis.

La esperanza es para los vagos. Esta no es la hora de la esperanza. Dejemos la esperanza de lado para empezar la labor verdadera de comprender nuestro momento en la historia para que nuestras acciones estén basadas en la realidad.

Mi tesis: nuestra tarea hoy en día no es la de apresurarnos a salvaguardar el mundo que conocemos, sino la de centrarnos en cómo mantener nuestra humanidad según nos adentramos en una era totalmente distinta de la presencia humana en el planeta, una era que pondrá a prueba nuestra resolución y resistencia. Llamémoslo el colapso, o  el apocalipsis, o la Edad de Acuario, sea cual sea el nombre, no se asemejará a nada que conozcamos. No es solo la caída de un imperio, una plaga localizada o la pérdida de un ecosistema específico. El futuro estará definido por un declive continuo del capital ecológico del planeta, que irá mucho más allá de cualquier posibilidad de recuperación, y por un aumento en los niveles de toxicidad, acompañado del conflicto social resultante exacerbado por una rápida desestabilización climática que no podemos predecir con exactitud, pero que supondrá la destrucción del bienestar humano o, incluso quizás, de la propia humanidad.

La tesis, reafirmada: durante la mayor parte de mi vida, mis mayores me dijeron que el reto moral de mi generación era cómo alimentar a cinco, seis, siete —puede que algún día incluso a diez— mil millones de personas. Hoy en día, nuestro reto moral es cómo vivir en un planeta de cuatro, tres, dos mil millones de personas o incluso menos. ¿Cómo comprender y relacionarnos con nosotros mismos como seres humanos —como seres morales, el tipo de criaturas que siempre hemos dicho ser— en el contexto de una extinción humana a largo plazo y sin precedentes? ¿Qué significará ser humano cuando sabemos que, a lo largo de este mundo o quizás incluso en esta misma manzana, hay otros seres humanos —criaturas exactamente iguales a ti y a mí— muriendo en masa y no es por causas que estén más allá del control humano, sino por cosas que los humanos elegimos, y seguimos eligiendo hacer?

Si crees que esto es demasiado extremo, alarmista, histérico, te invito a concebir una historia distinta del futuro, una historia que no dependa de la magia, que no incluya alguna versión de “inventaremos paneles solares que nos darán una abundancia de energía limpia” o “hallaremos formas de cultivar cada vez más alimentos en cada vez menos tierra y a pesar del declive en la fertilidad de la misma” o, quizás, inventaremos una máquina de movimiento perpetuo”. Si me equivoco, explícame en qué me equivoco.

Pero, ante la inevitable contestación de que, aunque a día de hoy no podamos trazar una historia más esperanzadora, ¿no podemos confiar en que esa historia acabará surgiendo? ¿Acaso no es cierto que la necesidad aguza el ingenio? ¿Acaso no nos hemos enfrentado ya los humanos a grandes problemas para hallar soluciones con la razón, la creatividad la ciencia y la tecnología? ¿No es cierto que nuestros triunfos del pasado apuntan a que superaremos los problemas del presente y el futuro?

Es una respuesta comprensible, pero reminiscente del viejo chiste sobre aquel que se tira desde un edificio de 100 plantas y que, cuando ya lleva 90 plantas y le preguntan qué tal, dice: “Hasta ahora, genial”. La tecnología avanzada, basada en una abundancia de energía concentrada y barata, nos ha llevado por una época curiosa, pero no existe garantía de que esa tecnología avanzada vaya a resolver los problemas del futuro, especialmente cuando las fuentes de energía concentrada más accesibles no hacen sino menguar y las consecuencias mortales de quemar todo ese combustible ya son inevitables.

Historias con las que rechazar la realidad

Puede que la necesidad haya aguzado el ingenio y mucho, pero eso no supone que nuestro ingenio sea capaz de superar cualquier obstáculo. La narrativa del fundamentalismo tecnológico que alcanza la trascendencia mediante la invención continua no es más útil que la narrativa del fundamentalismo religioso que alcanza la trascendencia mediante la intervención divina. Las dos aproximaciones, por muy distintas que parezcan a nivel superficial, son populares por el mismo motivo: ambas nos permitan negar, evitar, evadir. Ambas son historias con las que rechazar la realidad.

Nuestras opciones para vivir en un futuro digno dependen parcialmente de nuestra habilidad de desarrollar tecnologías más sostenibles, basadas en lo mejor de nuestra ciencia, y nuestra habilidad de retomar la noción de una humanidad común que existe en el corazón de las tradiciones religiosas. La tecnología y la religión son importantes. Pero, en sus vertientes fundamentalistas, son impedimentos para un análisis honesto y para emprender acciones saludables.

Si estamos de acuerdo con todo lo expuesto hasta aquí, aún queda otra técnica de evasión recurrente: la afirmación que, tal y como señaló recientemente un investigador mediático, “los mensajes desastrosos desaniman a la gente”. Dado que la mayoría de las personas no disfrutan reflexionando sobre estos temas, es tentador razonar que no deberíamos discutir estas cuestiones de forma tan clara, no vaya a ser que algunas personas se desanimen por ello. No deberíamos rendirnos ante tal tentación.

En primer lugar, estas observaciones y conclusiones son un intento de enfrentarse a la realidad de buena fe. Desprestigiar estos temas alegando que los mensajes desastrosos no son del gusto de la mayoría es lo mismo que decir a las víctimas potenciales de un tornado que ignoren la previsión del tiempo, porque los mensajes desastrosos desaniman. Igual que no podemos prever con exactitud la trayectoria de un tornado, no podemos prever con exactitud la naturaleza y complejidad del colapso. Pero podemos tomar conciencia de que algo se aproxima y podemos prepararnos para ello de la mejor manera posible.

Segundo, evitemos la táctica fácil de desplazar nuestras debilidades intelectuales y morales hacia las mal llamadas “masas”, quienes supuestamente son incapaces de, o que directamente no quieren, enfrentarse a ello. Cuando alguien me dice: “Estoy de acuerdo con la inevitabilidad de un colapso sistemático, pero las masas no pueden soportar eso”, asumo que lo que realmente me están diciendo es: “Yo no puedo soportarlo”. Este intento de evasión es sinónimo de cobardía.

Una vez asumidos estos retos —una vez asumida la certeza de que la especie humana se enfrenta a una serie de problemas que probablemente no tengan remedio o, por lo menos, el tipo de remedios que nos permitan seguir viviendo de la misma manera—, dejaremos de estar lastrados por la resistencia de la cultura dominante. Nos esforzaremos por lograr cuanto podamos, en el lugar que vivimos, en el tiempo que nos queda. Y con esto llegamos al futuro: verde, rojo, negro y femenino.

Verde: el futuro humano, si queremos que haya un futuro, será verde; esto supone que la ecología jugará un papel determinante en toda discusión pertinente a los asuntos que afectan a la humanidad. Comenzaremos todas las conversaciones sobre todas las decisiones que podamos tomar sobre todas las facetas de la vida, reconociendo que somos una entre tantas especies dentro el entramado de ecosistemas complejos que componen la ecoesfera. Nos regiremos por las leyes de la física, la química y la biología, tal y como las entendemos a día de hoy, sabiendo que los ecosistemas de los que dependemos son mucho más complejos de lo que somos capaces de comprender. Como resultado de esta visión del mundo ecológica, actuaremos con verdadera humildad en cualquier intervención dentro de estos ecosistemas.

Rojo: el futuro humano, si queremos que haya un futuro, será rojo. Con esto quiero decir que tenemos que ser explícitamente anticapitalistas. Un sistema económico que potencia la avaricia humana y las estrategias a corto plazo, a la par que simula que no existen límites físicos para el consumo humano, es un culto a la muerte. Respaldar el capitalismo supone firmar un pacto suicida. No tenemos por qué invocar la existencia de un plan de reemplazo totalmente desarrollado que podamos coger de la estantería e implementar de inmediato; pero la ausencia de una alternativa detallada no justifica un sistema económico que no ha hecho más que intensificar el asalto de la humanidad sobre el mundo viviente que nos rodea. El capitalismo no es el sistema con el que crearemos un futuro sostenible.

Negro: el futuro humano, si queremos que haya futuro, será negro. Con esto quiero decir que hemos de rechazar la patología de supremacía blanca que, durante cinco siglos, ha moldeado el mundo en el que vivimos y sigue moldeando a quienes habitamos en él. Pero no confundamos esto con la superficialidad del “multiculturalismo”: no estoy sugiriendo que por celebrar la “diversidad” crearemos paz y armonía por arte de magia. Por contrario, hemos de reconocer que la distribución existente de riquezas es producto de un sistema de jerarquía racial patológicamente arraigado, concebido y perpetuado por la Europa blanca y sus sucedáneos (Estados Unidos, Australia, Sudáfrica).

Femenino: el futuro humano, si queremos que haya futuro, será femenino. Con esto quiero decir que hemos de rechazar la patología patriarcal que, durante varios miles de años, ha moldeado el mundo en el que vivimos y sigue moldeando a quienes habitamos en él. De nuevo, esto no ha de confundirse con las adaptaciones suavizadas y liberales de la “tercera ola” del feminismo asimiladas por la cultura dominante. Por contrario, hemos de adaptar un feminismo radical que rechace la jerarquía y la violencia de la que depende la dominancia masculina.

Mi reivindicación es la de enfrentarnos a todos estos sistemas de forma holística e integrada, que no podemos rechazar un sistema jerárquico sin rechazar todos los sistemas jerárquicos. Aferrarse a un sistema dependiente de un grupo que proclama su dominación sobre otro, menoscaba nuestra habilidad de construir un futuro digno. Hemos de desmantelar cualquier sistema basado en la lógica de la dominación.

Verde: nuestro afán por explotar el mundo viviente que nos rodea está basado en una suposición enraizada en creencias teológicas o laicas de que los humanos tenemos derecho a dominar, dada nuestra noción de que somos la especie suprema. Independientemente de que creamos que nuestros grandes cerebros provienen de Dios o del proceso evolutivo, no cabe duda de que, en términos cognitivos, somos los primeros entre todas las especies. Pero, pregúntate a ti mismo, ¿es “ser listo” lo único que valoramos dentro de la familia humana? ¿Acaso sólo nos clasificamos basándonos en nuestra habilidad cognitiva? Comprendemos que, dentro de nuestra especie, nadie tiene el derecho a dominar a otro basándose exclusivamente en el supuesto de ser más inteligente. Aun así, tratamos al mundo como si ese estatus de especie más inteligente es todo cuanto necesitamos para dominar sobre todo lo demás.

Rojo: si dejamos de lado las fantasías escritas sobre el capitalismo en los libros de economía y nos centramos en el mundo real, reconocemos que el capitalismo es un sistema de concentración de riqueza que permite a un número reducido de personas dominar no solo las decisiones económicas, sino también las políticas. Esta situación convierte nuestro supuesto compromiso con unos principios morales basados en la solidaridad, y unos principios políticos basados en la democracia, en objeto de burla. En el capitalismo, la dominación se justifica a sí misma: cuando permitimos acaparar riquezas a alguien, también le permitimos dominar a los demás sin mayor contemplación y por encima de cualquier otro valor.

Negro: por mucho que se hayan eliminado las peores prácticas legales y sociales que demarcaron y mantuvieron la supremacía blanca durante siglos, el mundo blanco jamás ha pagado su deuda con el mundo que no es blanco, prefiriendo agarrarse a su parte desproporcionada de las riquezas del planeta, extraídas a través de la violencia. Como resultado de este fracaso moral, la realidad material y el poder ideológico de la supremacía blanca sigue presente, modificado durante las décadas recientes para obsequiar ciertos privilegios a algunas de las poblaciones que otrora fueron perseguidas, siempre que la lógica dominadora del sistema no se ponga en entredicho. No nos hemos enfrentado a ello porque, para enfrentarnos honestamente, habríamos de emprender una redistribución masiva de la riqueza, tanto dentro de nuestras sociedades como a nivel global, junto a un cambio aún más dramático en la forma en la que las personas blancas se ven a sí mismas.

Femenino: no sorprende que aún no hayamos superado la jerarquía fundacional de la dominación masculina; admitir la existencia del patriarcado supone reconocer la propia dinámica de dominación y la subordinación del patriarcado. Esta dinámica, supuestamente rechazada por toda persona decente, permanece profundamente hilvanada dentro del tejido de nuestras vidas y en todas las esferas, incluyendo la sexualidad. Tomarse en serio la crítica feminista hace tambalear los cimientos de nuestras vidas cotidianas. De nuevo, la habilidad del sistema para permitir a un número limitado de mujeres dentro de los círculos de élite, siempre que acepten la lógica dominante, apenas hará mella en el patriarcado.

Este esbozo de políticas radicales no supone que cada persona tenga obligación de involucrarse en todos estos temas, eso sería imposible. Igualmente, este pequeño resumen de los sistemas de dominación/subordinación tampoco puede dar respuesta a todas las preguntas que surgen. Pero, para todo aquel que dice preocuparse por la justicia social y la sostenibilidad ecológica, quiero insistir en ciertas nociones básicas: nuestro análisis ha de tomar en cuenta todos estos aspectos de nuestras vidas; si tu análisis no lo hace, tu análisis está incompleto, y un análisis incompleto no puede ser la base de un cambio sustancial y significativo. ¿Por qué?.

Si la historia del futuro humano no es verde, entonces no habrá futuro. Si la historia no es roja, no puede ser verde. Si podemos reestructurar nuestra visión del mundo en torno a un nuevo concepto de ecología y economía, existe una oportunidad de que podamos rescatar algo. Pero no podremos continuar de la misma manera que antes; al reconfigurar nuestras expectativas, tenemos que abandonar esa noción tan arraigada sobre expansión continúa de nuestras riquezas.

Esto supone el comienzo de una narrativa en la que subsistimos con cantidades dramáticamente reducidas y en todos los sentidos. La narrativa verde y la narrativa roja describen un relato de limitaciones. Si aspiramos a mantener nuestra humanidad dentro de una época de contracción, esos límites han de ser aceptados por todos, el lastre compartido entre todos. Y esa narrativa solo funcionará si es negra y femenina. Sin un rechazo de la lógica dominadora de la explotación ecológica y el capitalismo, no tendremos futuro. Sin un rechazo de la lógica dominadora de la supremacía blanca y el patriarcado, no tendremos un futuro digno de vivir.

Cuando alguien dice: “Lo único que importa ahora mismo es la sostenibilidad ecológica” (reafirmando la primacía del verde), hemos de dejar bien claro que tal sostenibilidad es imposible dentro del capitalismo. Cuando alguien dice: “Lo único que importa es una economía de estado estacionario” (reafirmando la primacía del rojo), hemos de dejar bien claro que este estado estacionario es moralmente inaceptable dentro de la supremacía blanca y el patriarcado. Cuando alguien dice: “Tanto hablar de sostenibilidad no ayuda a las personas subordinadas que sufren hoy en día” (reafirmando la primacía del negro y lo femenino), hemos de dejar bien claro que cualquier logro de justicia social dentro de un sistema en declive rápido es una sentencia de muerte para las generaciones futuras.

Cada vez que alguien quiera reducir el alcance de nuestra investigación para aliviar un poco el día a día, hemos de dejar bien claro que el día a día no es el objetivo. La noción “del día a día” puede ser de gran utilidad para un individuo que esté recuperando una adicción, pero es un callejón sin salida para una especie al borde de cambios tan dramáticos como potencialmente irrevocables.

Cada vez que alguien quiera pensar a largo plazo pero reduciendo el alcance de nuestra investigación para facilitar el análisis de un problema específico, hemos de dejar bien claro que arreglar un problema específico no va servirnos de nada. La noción de “reparar los sistemas rotos, uno a uno” puede ser una estrategia política razonable a corto plazo en un mundo estable donde aún queda tiempo de acometer una trayectoria de cambio a largo plazo, pero es un callejón sin salida en el mundo inestable en el que vivimos.

Hablando claro: ninguna de estas observaciones pretende fomentar la parálisis o la pasividad. No argumento que no haya nada que hacer, nada que merezca la pena hacer, nada que no se pueda hacer para mejorar las cosas. Estoy diciendo que no se puede hacer nada para evitar un cambio dramático, un cambio de magnitud que solo puede ser descrito con la palabra “colapso”. Lo que podemos hacer solo merecerá la pena ser hecho si aceptamos esa realidad. En vez de preguntarnos cómo podemos salvar todo esto, deberíamos preguntarnos cómo podemos mantener nuestra humanidad en medio de estos cambios.

Una vez liberados de la obligación de conjurar soluciones mágicas, la vida se vuelve más sencilla, y es más fácil comprender nuestras opciones: aprender a vivir con menos; dejar de lado la retórica vacía sobre el “capitalismo con conciencia”; cruzar las fronteras de raza, etnia, clase y religión que normalmente mantienen apartadas a las personas; asegurar que tanto el espacio público como el privado esté libre de violencia masculina; reconocer que la construcción de redes locales e instituciones que potencien la resiliencia son parte fundamental de cualquier proyecto en el que decidamos formar parte.

Esto lo hemos hecho nosotros

Si todo esto parece más de lo que se puede soportar, es porque lo es. Da igual lo dañados que estemos como individuos, nadie ha hecho nada para merecer esto. No deberíamos por qué tener que soportarlo. Pero esto lo hemos hecho nosotros, los humanos, colectivamente. Y lo llevamos haciendo dese hace mucho tiempo, miles de años, desde que la invención de la agricultura amputó nuestra relación natural con el mundo viviente que nos rodea.

Las malas noticias: los efectos de nuestros fracasos se están acumulando y puede que esta vez no seamos capaces de escapar de la trampa, tal y como hemos hecho ya tantas veces en el pasado.

Las buenas noticias: no somos los primeros humanos que han mirado a la realidad honestamente para mantener la firmeza en el cometido de regresar a una relación apropiada.

La historia que tenemos que contar es una historia profética y tenemos una tradición profética en la que inspirarnos. Fijémonos en la lección de Jeremías en la Biblia hebrea, que no tuvo pudor al hablar de la profundidad de su tristeza: “Mi tristeza no tiene remedio, mi corazón desfallece en mí” (Jeremías 8:18). Tampoco tuvo miedo al hablar de lo severo del fracaso que incitó esa tristeza: “Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado” (Jeremías 8:21).

Además de la tradición profética, tenemos que estar dispuestos a invocar la tradición apocalíptica, reconociendo que hemos perdido el camino, que no hay manera de regresar a una relación justa con los sistemas en los que vivimos. La voz profética advierte a las personas de nuestros fallos dentro de estos sistemas, y la tradición apocalíptica puede ser entendida como una llamada para abandonar cualquier esperanza de retener estos sistemas. Las historias que nos hemos contado sobre cómo retener nuestra humanidad en esos sistemas han de ser reemplazadas por historias sobre cómo retener nuestra humanidad en la búsqueda de nuevos sistemas.

Tenemos que rechazar narrativas sobre milagros de última hora, ya sean de origen divino o tecnológico. No hay nada provechoso en el pensamiento mágico. Las nuevas historias requerirán imaginación, pero una imaginación asentada sobre los límites físicos de la ecoesfera. Cuando contamos historias que nos hacen creer que lo irreal puede ser real, esas historias son frutos del delirio, no de la imaginación. No nos ayudan a comprendernos a nosotros mismos ni a nuestra situación, prefiriendo tan solo favorecer la comodidad ilusoria que acarrea la falsa esperanza.

Finalmente, otra pequeña buena noticia: si tu corazón está enfermo y tu tristeza está más allá de una cura, estate agradecido. Sentir esta tristeza supone habernos enfrentado a una verdad sobre nuestro mundo caído. No estamos salvados, y puede que no seamos capaces de salvarnos a nosotros mismos, pero cuando nos enfrentamos a aquello que ni siquiera somos capaces de soportar, reafirmamos nuestra humanidad. Cuando nos enfrentamos a la realidad dolorosa de que no queda esperanza, es el momento en el que nos ganamos el derecho a la esperanza.


Guerrilla Translation/Relacionado:

Sé apocalíptico: Por qué lo radical se ha vuelto normal/ Robert JensenGuía práctico-utópica del inminente colapso/ David Graeber“El cambio climático puede ser la respuesta a la doctrina del shock”/ Naomi Klein

¿Qué es el procomún?

Helene Finidori/ Gemeingüeter Germany

El procomún (o los comunes) se puede explicar como un sistema social que relaciona íntimamente a las personas o partes interesadas con sus recursos y con las formas participativas en las que los gestionan/producen y cuidan de ellos.

Si hace poco nos preguntábamos “¿Qué es el P2P?” hoy nos centramos en otro término importante que mucha gente no acaba de entender: el “procomún”. Para explicarlo, cedemos la palabra a Helene Finidori, coordinadora de Commons Abundance Network, un colectivo de investigación y colaboración con la noble misión de crear una nueva economía de la abundancia basada en el procomún. A modo de aperitivo, incluimos un video de animación creado por Gemeingüeter Germany, un colectivo alemán dedicado a la difusión y defensa del procomún.

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La lógica del procomún para construir una ciudadanía y una justicia globales a múltiples niveles y escalas.

El procomún (o los comunes) se puede explicar como un sistema social que relaciona íntimamente a las personas o partes interesadas con sus recursos y con las formas participativas en las que los gestionan/producen y cuidan de ellos.

El procomún puede ser descrito de varias maneras y a través de diversas dimensiones. Las tres que se explican a continuación funcionan conjuntamente, como un todo:

  • Como objeto, el procomún es la riqueza común, el conjunto de bienes que heredamos o creamos, utilizamos y modificamos, que sirven para nuestro sustento (recursos naturales, sociales y culturales, la diversidad genética y biológica, el conocimiento, etc.) y que transmitimos a las generaciones futuras. Estos bienes deben ser cuidados y (re)generados, y deben ser indiscriminadamente accesibles para el mayor número de personas posible. Por eso mismo, deben ser protegidos de las apropiaciones, la sobreexplotación, el agotamiento y el abuso.
  • Como práctica, el procomún es la escala común de valores de la cual formamos todos parte integral; la cultura y las relaciones que construimos entre nosotros así como con los recursos y con la tierra; las maneras de estar y hacer en común (los cuidados, el reparto, la preservación y la reposición de nuestros bienes comunes con discernimiento, transparencia, empatía, equidad, justicia, conciencia del otro…). Esta práctica depende de manera crucial de unas habilidades adaptables y mantenidas en el tiempo, de flujos de conocimientos incrementados y de una colaboración y un aprendizaje continuos que incluyan métodos de trabajo conjunto en la resolución de problemas. Esta práctica toma múltiples formas y nombres. Vida y desarrollo sostenibles es uno de ellos.
  • Como resultado, el procomún es el bien común, la consecuencia de la práctica (acceso, capacidad, bienestar, calidad de vida, prosperidad, abundancia). Se trata de la savia del proceso, lo que hace que el mundo prospere y que, a su vez, se convierta en bienes a cuidar.

Gracias a las relaciones e interacciones entre estos elementos, los sistemas generativos del procomún proporcionan condiciones tangibles que empoderan y activan a las comunidades, a varios niveles y escalas, en relación con sus propósitos y con el contexto ecológico en el que se encuentran.

Desde esta perspectiva, el procomún puede servir como medio para acelerar la adopción de prácticas sostenibles que aborden las dimensiones sociales, medioambientales y económicas de forma sustentable, cohesiva e interconectada. De igual manera, puede funcionar como sistema de veto que evalúe el impacto de las políticas y prácticas de sostenibilidad.

Así pues, nutrir y cultivar el procomún en todas sus dimensiones y manifestaciones puede servir de referente para una ciudadanía global y una justicia global.


Guerrilla Translation/Relacionado:¿Qué es el P2P?/ Michel BauwensIntroducción a “Sacred Economics”/ Charles EisensteinReclamando el crédito como bien común/ Thomas H Greco

¿Qué es el P2P?

3001983021_b4308c52aa_oJulie Tran de MakeChangeTV entrevista a Michel Bauwens

“No podemos seguir con un sistema que crea riqueza pero que también está destruyendo el planeta y creando semejante desigualdad social. Creo que, tras 400 años de esto, ya sabemos que no funciona. Necesitamos un nuevo sistema que recupere todos estos valores comunales.”

¿Cómo sería una economía post-capitalista? En esta entrevista con Michel Bauwens, Julie Tran de Makechange TV indaga en las peculiaridades de la filosofía P2P o “entre iguales”. Bauwens responde de manera clara y directa a preguntas como: ¿Qué es la economía P2P? ¿En qué se diferencia del capitalismo y el comunismo? ¿Es lo mismo que el consumo colaborativo o el crowdsourcing? ¿Se convertirá en la tendencia principal del futuro?

Como material adicional incluimos dos esquemas escritos por Bauwens para Flok Society, un nuevo proyecto ecuatoriano para propagar la filosofía del buen conocimiento y el buen vivir. Los esquemas desglosan tres escenarios para la filosofía P2P, junto a los pasos necesarios para hacer la transición hacia una verdadera sociedad post capitalista.

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Tres modelos de creación de valor, redistribución y desarrollo económico

Contexto

Esta pieza ha sido escrita como un marco de referencia para el proyecto FLOKSociety.org en Ecuador, para describir una transición hacia una sociedad basada en el conocimiento abierto y compartido.

Será mejorada continuamente entorno a la siguiente estructura:

    1. Modelos de extracción de valor, tanto materiales como inmateriales
    2. Estructura de clase dominante
    3. Lógicas de conocimiento
    4. Modelos de solidaridad
    5. Movimientos sociales y el equilibrio de poder
    6. El modelo dominante del capitalismo / alternativas dominantes
    7. Formas de democracia / participación

La idea clave es distinguir la condición de las prácticas en torno a compartir/p2p/procomún bajo el predominio del capitalismo cognitivo financiarizado y un modelo cívico/ético más genuino centrado en los bienes comunes

Análisis de los tres modelos

1: Bajo las condiciones del capitalismo propietario

  • Los trabajadores crean valor a título privado como proveedores de mano de obra
  • Desprofesionalización de la producción de conocimiento de los trabajadores; creación de capas de gestión y de ingeniería que gestionan la producción colectiva en nombre de los propietarios del capital
  • El conocimiento codificado es de propiedad exclusiva y el valor se captura como alquiler de propiedad intelectual
  • Los dueños del capital capturan y toman posesión del valor de mercado; redistribución parcial en la forma de salarios
  • En condiciones de equilibrio entre capital y trabajo, el Estado redistribuye la riqueza a los trabajadores como consumidores y ciudadanos
  • En las condiciones contemporáneas de debilidad del trabajo, el Estado redistribuye la riqueza al sector financiero, y crea condiciones de dependencia de la deuda a la mayoría de la población

2: Bajo las condiciones de una producción entre iguales emergente bajo la dominación del capitalismo financiero

  • Contribuciones ciudadanas voluntarias, trabajo pagado y empresarios independientes crean valor codificado en repositorios comunes de conocimiento, código y diseño

  • Los dueños del capital capturan y toman posesión tanto de los contribuyentes como del trabajo; las redes propietarias y las plataformas de colaboración capturan y toman posesión del valor de la atención de los participantes/contribuyentes

  • Los dueños del capital obtienen ganancias de los beneficios del trabajo distribuido desagregado (crowdsourcing)

  • El capital se co-crea a través de la financiación del trabajo y de las plataformas; crece la acumulación continua de repositorios comunes de conocimiento, código y diseño; en condiciones de precariedad para los contribuyentes voluntarios y emprendedores orientados sin apoyo al procomún

  • Los bienes comunes son administrados por instituciones con fines de beneficencia que reflejan el equilibrio de influencia entre los contribuyentes, los trabajadores y los propietarios de capital, pero continuan expandiendo los repositorios comunes; el sector de bienes comunes carece de mecanismos de solidaridad para hacer frente a la precariedad, la sociedad civil está aún siendo derivada hacia el mercado y sectores estatales

  • El Estado debilita su función pública y las funciones de solidaridad, en favor de funciones represivas y subvenciona al capital financiero; el Estado co-crea las condiciones mínimas para la producción entre pares orientadas al procomún y la redistribución hacia el capital financiero continúa.

3: En condiciones de producción entre iguales robusta, bajo dominio ciudadano

  • Los contribuyentes voluntarios y el trabajo autónomo cooperativo crean valor codificado a través de repositorios comunes; la recalificación ciudadana y del trabajo se produce a través de la fabricación distribuida orientada al procomún que sitúa a los creadores de valor en el timón de la fabricación distribuida y otras formas de creación de valor

  • Los contribuyentes del procomún crean entidades mercantiles cooperativas orientadas al procomún que las sostienen, así como a las comunidades de contribuyentes

  • Las cooperativas y otras entidades mercantiles afines al procomún, co-crean repositorios comunes y se dedican a la acumulación cooperativa en nombre de sus miembros; las contribuciones al procomún están codificadas en sus estructuras legales y de gobernanza; las coaliciones empresariales y filés (empresas estructuradas en red que trabajan en torno a unos grupos comunes para mantener comunidades productoras de bienes comunes).

  • La coordinación social mutua de producción a través de cadenas abiertas de aprovisionamiento dirige las actividades del mercado

  • Los bienes comunes permiten que las instituciones benéficas se conviertan en una formación ciudadana central para la gobernanza de los repositorios comunes; las entidades del mercado asociadas crean mecanismos de solidaridad y de ingresos para los productores y procomuneros con el apoyo del Estado asociado.

  • El Estado, dominado por los sectores ciudadanos/del procomún se vuelve un Estado Socio, que crea y sostiene la infraestructura ciudadana necesaria para permitir y empoderar la producción social autónoma

  • El mercado se vuelve una economía moral y ética, orientada en torno al producción procomún y a la coordinación mutua, apoyada por las funciones del Estado Socio

  • El sector mercantil está dominado por cooperativas, leyes, formas de gobierno y propiedad orientadas al procomún; las entidades restantes que maximizan los beneficios se reforman para respetar las externalidades ambientales y sociales, incluyendo la redistribución de la extracción de ‘beneficios-procomunes’.

  • Los mecanismos de gobernanza se reforman hacia modelos de gobernanza multisectoriales con orientación al procomún, los modelos de propiedad se reforman desde la extracción hacia modelos generativos

  • El modelo de Estado Socio renueva la prestación de servicios públicos, los mecanismos de solidaridad y asistencia social a través de la comunalización de los servicios públicos y asociaciones públicas-procomún

  • La redistribución social tiene lugar a través de provisiones de salario básico y mediante la reducción de la participación laboral, necesaria para crear condiciones de participación ciudadana y una economía contributiva


Propuestas de transición

Describiendo el rol de: 1) El estado 2) La economía ética 3) El sector del procomún

1:El Estado

  • El Estado se convierte en un Estado asociado, cuyo objetivo es facilitar y potenciar la producción social autónoma, que regula también en el contexto del bien común

  • El Estado se esfuerza por brindar apertura y transparencia máximas

  • El Estado sistematiza la participación, la deliberación y la consulta en tiempo real con los ciudadanos

  • La lógica social se mueve de estar centradada en la propiedad a estar centrada en la ciudadanía

  • El Estado desburocratiza a través de la procomunización de los servicios públicos y las asociaciones público-procomún

  • Los puestos de trabajo de servicio público son considerados como un recurso de repositorios del procomún y la participación se extiende a toda la población

  • La democracia representativa se extiende a través de mecanismos participativos (legislación participativa, elaboración de presupuestos participativa, etc.)

  • La democracia representativa se extiende a través de mecanismos de deliberación tanto tradicionales como en redes digitales.

  • La democracia representativa se extiende a través de votación directa y/o líquida (consultas y procedimientos democráticos en tiempo real, junto con los mecanismos de delegación de voto)

  • La tributación del trabajo productivo, el espíritu empresarial y la inversión ética se reducen al mínimo; la imposición de la producción de bienes sociales y ambientales se reduce al mínimo; la tributación de las inversiones especulativas improductivas se ve aumentada, los impuestos sobre los ingresos por alquiler improductivo aumentan; la fiscalidad de las externalidades sociales y ambientales negativas se ve aumentada

  • El Estado sostiene infraestructuras ciudadanas orientadas al procomún y agentes del mercado éticos orientados al procomún

  • El Estado reforma el sector empresarial tradicional para minimizar las externalidades sociales y ambientales

  • El Estado se dedica a la creación monetaria pública libre de deuda y apoya una estructura de monedas complementarias especializadas

2: La Economía Ética

  • Creación de una economía social/ética/ciudadana/solidaria orientada al procomún y al bien común

  • Los agentes del mercado ético se fusionan en torno al procomún del conocimiento productivo. Con el tiempo utilizan licencias orientadas al procomún y de producción entre iguales para apoyar al sector socio-económico

  • Los agentes del mercado ético integran requerimientos del bien común y de varios sectores impulsados por usuarios y trabajadores en su modelo de gobierno

  • Los agentes del mercado ético se desplazan de formas de propiedad extractivas a modelos de propiedad generativos; se privilegian formatos de compañías abiertas, éticas, orientadas al procomún

  • Los agentes del mercado ético practican contabilidad abierta y cadenas de suministro abiertas para aumentar la coordinación de mercado de la producción

  • Los agentes del mercado ético crean una red territorial y sectorial de asociaciones de la Cámara del Procomún para definir sus necesidades y metas comunes e interactuar con la sociedad civil, los comuneros y el estado socio

  • Con ayuda del Estado Socio, los agentes del mercado ético crean estructuras de soporte para una comercialización abierta, que mantenga y dé soporte al procomún

  • Los agentes del mercado ético se interconectan con comunidades productivas globales del procomún (comunidades de diseño abierto) y con asociaciones globales de producción (filés) que proyectan poder de mercado ético a nivel mundial

  • Los agentes del mercado ético adoptan un diferencial de salarios 1-8 y se establecen los niveles de salario mínimo y máximo

  • El sector comercial principal es reformado para minimizar las externalidades sociales y ambientales negativas; se proveen incentivos que buscan una convergencia entre las economías corporativa y solidaria

  • Con miras a obtener dicha convergencia, se alientan formas de economía híbrida, como el comercio justo, el emprendimiento social o las corporaciones de beneficencia

  • Se crean y apoyan microfábricas distribuidas para fabricación (g)localizada bajo demanda con el objetivo de satisfacer las necesidades locales de los bienes básicos y maquinaria

  • Se crean institutos para el apoyo del conocimiento productivo sobre una base territorial y sectorial

  • La educación está alineada a la co-creación de conocimiento productivo en apoyo a la economía social y el procomún abierto de conocimiento productivo

3: El sector del procomún

  • Creación de infraestructuras del procomún tanto inmaterial como de los bienes materiales. La sociedad es vista como un conjunto de bienes comunes entrelazados, que son compatibles con una economía de mercado ético y un Estado asociado que protege el bien común y crea infraestructuras ciudadanas de apoyo

  • Los procomunes locales y sectoriales crean alianzas civiles para interactuar con la Cámara del Procomún y el Estado Socio

  • La conexión de asociaciones con ánimo de lucro (Fundaciones del Conocimiento Común y Abierto) permite y protege los diversos bienes comunes

  • Cooperativas de Solidaridad forman asociaciones público-procomún en alianza con el Estado Socio y el sector de economía ética es representado por la Cámara de los Comunes

  • Los comunes naturales son gestionados por asociaciones público-procomún y se basan en la pertenencia ciudadana en Fideicomisos del Procomún


Guerrilla Translation/Relacionado:Strip Cuatro EscenariosCuatro escenarios futuros para la economía colaborativa/ Michel Bauwens¿Qué es el procomún?/ Helene Finidori Gemeingüeter GermanyCiencia P2P: El desafío del siglo es responder a Fukushima/ Layne Hartsell &Emanuel Pastreich

Cuatro pasos hacia un mundo post-crecimiento

En esta entrevista con Louisa Clarence-Smith, del colectivo Extraenviromentalist, Donnie Maclurcan, cofundador del Post Growth Institute, comparte su visión de futuro: un sistema sostenible basado en dinámicas cooperativas y entidades sin ánimo de lucro. Prestad especial atención a su visión de cómo sería un mundo post-crecimiento y las cinco estrategias clave para alcanzarlo.

Donnie Maclurcan es cofundador del Post Growth Institute, un grupo internacional que investiga nuevas estrategias hacia una prosperidad global que no dependan del crecimiento económico.

Hemos hablado con él sobre su último proyecto colaborativo, un libro llamado How on Earth? donde se presentarán estrategias para que las empresas sin ánimo de lucro se conviertan en el principal modelo de negocio, a nivel local, nacional e internacional de aquí al 2050.

A nivel personal, ¿Cuando comenzó tu campaña para hallar una alternativa al crecimiento económico?

La campaña surgió de mi posdoctorado, donde se concluía que teníamos que innovar sin crecimiento económico. Alrededor del 2006, empecé a lanzar esta idea y, durante un diálogo con el que más adelante sería el ministro australiano del medio ambiente [Peter Garrett], le planteé una pregunta desde el público: “¿Pero cómo vamos a lograr esto en un mundo con recursos limitados?”. Él ignoró mi pregunta por completo y eso me afectó bastante, dado que había sido el cantante del grupo Midnight Oil y el presidente de una de las organizaciones medioambientales más importantes de Australia, la Australian Conservation Foundation. Ahora que me lo planteo, ese fue el momento en el que comenzó todo

¿Hay algún movimiento fuerte buscando alternativas al crecimiento en Sidney, Australia?

En Sidney no tanto, pero en Australia si, no cabe duda. Vistos los resultados de los impuestos sobre las emisiones de carbono y con las crisis medioambientales a las que nos enfrentamos, cada vez hay más personas cuestionando la validez de los parches tecnológicos y dándose cuenta de que la política gubernamental jamás va a ser suficiente. Australia se ha convertido en uno de los líderes mundiales en consumo colaborativo y la trayectoria general apunta hacia la emergencia de distintos modelos de negocio: innovaciones sociales y empresas sociales –el gobierno sigue a la zaga con esto, pero hay mucha gente moviéndose en esta dirección.

La comunidad se ha movilizado mucho en estos últimos 10 años en torno a asuntos como al aumento de incendios, las inundaciones o las sequías. A través de las plataformas virtuales, vemos a muchas personas planteándose cómo construir una economía basada en bienes y valores — y en la que se utilicen recursos locales. Todo esto ha permitido concebir una economía diferente que no depende del crecimiento.

¿Por qué decidisteis crear How on Earth?

La mayor motivación fue ver todo lo que estaba pasando a nuestro alrededor. Hemos documentado casi 5.000 cosas con las que capitalizar un futuro post-crecimiento y, visto en conjunto, nos dimos cuenta de que es una fórmula que apenas se ha propagado.

Utilizamos una estrategia inductiva que nos motiva mucho a la hora de hacer algo distinto. Tras asistir a un sinfín de conferencias sobre la “Nueva Economía”, sólo veíamos variaciones sobre la misma estrategia, que viene a decir: “a tal problema, tal solución”. O “¿Cuál es el problema? Vamos a analizarlo y ver cómo podemos responder….”. Eso, normalmente, lleva a respuestas regulatorias o a replantearse la división entre Estados y Mercados. Esto supone volver a políticas antiguas de la Guerra Fría que nunca llevan a nada porque se ven viciadas por la teoría política de la diferencia y el conflicto entre modelos de aparato estatal grandes o pequeños.

La motivación ha sido nuestro entusiasmo ante algo capaz de trascender las divisiones de izquierda y derecha para plantear una alternativa que podría reducir el tamaño del gobierno a la vez que incrementa la prestación de servicios sociales. Esto está más allá de la contraposición entre un sector público grande o pequeño, o los modelos progresistas o conservadores que normalmente se proponen al presentar alternativas económicas para el futuro.

Describe tu visión de un mundo post-crecimiento.

Lo mejor de todo es que no tenemos por qué exponer una visión ni una fórmula. El siglo XXI está caracterizado por el co-diseño. No consiste en decir “esto debería ser así”, aunque creo que algunos aspectos principales serían:

Relocalización: donde las personas utilizan Internet y herramientas digitales para relocalizar la producción, el intercambio y el comercio. Así sabrás qué tienen tus vecinos y, en base a ello, incrementar la prestación de servicios sociales y reducir las distancias asociadas con esos servicios.

Un sistema monetario mucho más basado en la realidad y no en la especulación, y que tenga incentivos para mantenerse así, para crear transacción coherentes.

Redistribución del modelo de negocio: Como aludimos en el libro, creemos que los modelos de negocio serán distintos, y que cada empresa incorporará un proceso de redistribución de beneficios para incrementar la riqueza general, en vez de conducir a la desigualdad que provoca el sobreconsumo.

Una estrategia participativa: lo más importante es lo que acabo de decir sobre reducir desigualdades; pero reducirlas para redefinir “riqueza” como sinónimo de conexiones verdaderas, no del consumismo desbocado.

¿Cuáles crees que son las causas principales de la insostenibilidad de nuestros sistemas humanos?

En el sentido práctico, la insostenibilidad está provocada por el sobreconsumo de recursos naturales estratégicos; que esto a su vez se ve alentado tanto por la apatía y falta de motivación de la clase adinerada, como por la necesidad — dada la escasez de alternativas, tanto reales como percibidas—  de aquellos a los que no les van bien las cosas. Todo está exacerbado tanto por una envidia y una codicia provocada que busca la riqueza material como por las desigualdades sociales que fabrica el propio sistema. Mientras tanto, la desigualdad financiera y los intereses particulares sólo sirven para acelerar el proceso. Todos estos son aspectos claves dentro de un sistema basado en la acumulación centralizada del dinero, de la riqueza, de los bienes y del poder.

The biggest financial scam in European history

This story brought to mind the opening of “The Corrections” by Jonathan Franzen: “It was the alarm bell of anxiety…ringing for so many days that it simply blended into the background…the alarm bell had been ringing for years”. There’s more to it than that, but (as with the story below) the feeling is familiar – one day, the enormity comes into focus, and consciousness returns, bearing down like an iron clapper.

With that in mind, this article, written by members of the Spanish social justice collective OpEuribor and originally published in Spanish newspaper eldiario.es, offers a simple explanation for why the European Commission is planning economic sanctions against six European financial giants, and, most importantly, how we got here.

Banner for #OpEuribor’s website. The text reads: “Information is your right. Transparency is their duty”.

It all started in June 2011, in the afterglow of the 15 M encampments in Spain’s public squares. Back then, lawyer Juan Moreno Yagüe (@hackbogado) was feeling shaken up over a lawsuit in which he was defending a Sevillian hairdresser. Cajasol, the hairdresser’s bank, demanded a ludicrous amount of interest over a small debt he defaulted on through simple oversight. Juan told me told me he’d found something surprising whilst examining the charts published by the Bank of Spain concerning the Spanish Interbank Index (Índice interbancario español or MIBOR). MIBOR was the reference index for loans before being succeeded by Euribor.

In his investigation Juán discovered that, since the beginning of the subprime mortgage crisis, the MIBOR index showed up as blank on many days. This, according to the Bank of Spain, was due to the absence of interbank lending within the entities that comprised it. The next logical question was whether European banks had also stopped lending money among themselves, given that the European Central Bank’s interest rates were at an all-time low.

Why is interbank lending important? Because Spanish legislation, as evidenced by the Bank of Spain’s own circular notices (a form of legal regulation memorandum), defines the setting of variable interest rates by determining the average interest of the total yearly interbank deposits, initially by Spanish banks, but later expanding to members of the European Banking Federation.  (Circular 5/1994 del 22 de Julio, BOE 3 de Agosto de 1994 del Banco de España, modificada por la 7/1999). The interbank exchange rate is employed to meet the following criteria:.

a)  That interest rates should not solely depend on the actual lending institution drafting the contract, thus preventing rates from being susceptible to the entity’s influence by virtue of agreements, or parallel conscious practices, with other entities.

b) That the data the index is based on is aggregated following an objective mathematical procedure.

To ensure data objectivity and index neutrality, the standard also requires that there be a minimum of 12 entities performing transactions and data communication from a minimum of three different countries.

So, how were they calculating the index when there were no inter-bank operations? Based on supply predictions? Is Euribor no more than a survey? And if so, what data is the Commission using to determine the manipulation?

To solve these mysteries, we began asking questions about these darned procedures, starting with the commercial bank, Cajasol, who referred us to Thomson Reuters (the corporation responsible for the daily publishing of Euribor rates). Reuters, ultimately, demanded a judicial order before releasing any information. When somebody asks you for a judicial order just to answer a question, it’s because they’re hiding something. We started another round of questions, but this time in writing, to note on record the fact that no one knew or wanted to answer anything; not the banks, not the regulators, nor the European commission, to whom we wrote on numerous occasions alerting them of our findings.

All the documents derived from the investigation are freely available on our webpage, along with downloadable templates so anyone can ask the same questions of their bank. We then publicly launched our campaign:  #OpEuribor, which was then echoed by the media.

Perhaps due to the enormity of the potential scam, or the ease with which we receive news of morally dubious practices by banks, we perceived quite a lot of skepticism, especially among banking experts and economists, their faith unshaken in self-regulation mechanisms, supervisors and the market itself. But all these doubts turned into certainty when it was discovered that Euribor’s “Anglo-American cousin” Libor had also been falsified and manipulated.

With these elements in place, the #OpEuribor team readied for the next assault: legal action. And, taking into account the sheer urgency of the foreclosure situation in Spain, we decided to share a template for opposing mortgage eviction proceedings with potential evictees. We called it the #OpOposición. Soon after, we widened our scope by including a new template, this time designed to declare the invalidity of any interest rate derived from Euribor, given that the legal requisites needed for its calculations and publication were not being met.

As we were launching these campaigns and templates, we continued corresponding with various organizations and institutions. Thomson Reuters assured us that they would share the required documents by May 2012, but they never did. The European Commission for Competition, under the supervision of Joaquin Almunia, seemed more concerned with understanding what we required than with facilitating any information, much less acting on it. Lastly, we asked the bank of Spain for the dossier that formed the basis for the above mentioned requirements. A public service worker was about to send us this dossier until, in his own words: he “was prevented from doing so from above”.

Today, after more than two years of investigation and twenty months since we went public, Brussels’ announcement of economic sanctions confirm the validity of our efforts. These sanctions constitute the first partial reaction from European Community authorities to what could well be the biggest financial scam in European history (in Spain alone it would affect 18 million contracts), but we fear that, like its Anglo-American equivalent, they will go no further. This is the reason why we continue providing legal tools to anyone and everyone who decides to confront their bank, given that the interest rate is an essential element of any loan contract. Any wrongdoing involving this rate should be considered as grounds for invalidity due to falsification, because with a sole contracting party responsible for the transaction, there would have been no safeguards for impartiality.

We’ve already seen some successes with our legal procedures, which are also starting to be used in the Libor case, but not by the affected citizens long –we assume that they don’t have the means or assistance offered in Spain by collectives such as PAH or #OpEuribor- but rather by large corporations who have also been cheated by banks.

Our thesis is simple, and goes much further than what the EU is currently contemplating. It’s not that Euribor has been manipulated; it’s that, according to our legal requirements, it never even existed.

Hackbogados

The “Hackbogados”: Francisco Jurado (left) and Juan Moreno Yagüe (right)

Article translated by Stacco Troncoso and Janes Loes Lipton – Guerrilla Translation!

Ciencia P2P: El desafío del siglo es responder a Fukushima

Layne Hartsell y Emanuel Pastreich

Resolver la crisis nuclear de Fukushima exigirá considerar de nuevo nuestra manera de abordar la ciencia, los medios de comunicación social y la diplomacia pública.

Hace ya más de dos años y medio que un terremoto, y el posterior tsunami, causaron graves daños en una central nuclear japonesa. El desastre de Fukushima se ha convertido en una de las amenazas más graves para la salud pública en la región Asia-Pacífico, y el peor caso de contaminación nuclear que se haya visto jamás. Hoy día la radiación sigue escapándose de la planta Fukushima Daiichi hacia las aguas subterráneas, amenazando con contaminar todo el océano Pacífico. La limpieza necesitará de un esfuerzo global sin precedentes.

Al principio, los elementos radiactivos vertidos consistían en Cesio-137 y Cesio-134 y, en menor medida, Iodo-131. De estos elementos, el más peligroso a largo plazo es sin duda el Cesio-137, ya que es altamente bioasimilable y tiene una vida media de 30 años, lo que implica que la amenaza persistirá durante varias décadas. En los últimos vertidos el nivel de Estroncio-90, un elemento radiactivo mucho más peligroso, está aumentando. El Estroncio-90 es un análogo funcional del Calcio, por lo que se absorbe y acumula fácilmente en los huesos de humanos y animales.

La Compañía Eléctrica de Tokyo (TEPCO), ha admitido recientemente, que carece de los conocimientos necesarios para controlar de manera efectiva el flujo de radiación hacia las aguas subterráneas y al mar; y ha pedido ayuda al gobierno japonés. TEPCO ha propuesto la creación de una barrera subterránea congelando el suelo de los alrededores de la planta para evitar que el vertido radiactivo siga escapando hacia el mar, un enfoque que jamás se ha intentado en un caso de fuga de radiación masiva. TEPCO también ha propuesto levantar muros adicionales, dado que el muro existente ha sido rebasado por las, aproximadamente, 400 toneladas diarias de agua que fluyen hacia la planta nuclear.

Pero aunque estas propuestas tuvieran éxito, no constituirían una solución a largo plazo.

Una nueva carrera espacial

Resolver la crisis de Fukushima Daiichi debería plantearse como un desafío similar al de poner a una persona en la Luna en la década de 1960. Un reto tecnológico tan complejo requeriría mucha atención y el gasto de cantidades enormes de recursos durante varias décadas. Pero esta vez, el esfuerzo debe ser internacional, ya que esta crisis pone en riesgo la salud de cientos de millones de personas. La solución definitiva de esta crisis merece tanta atención por parte de gobiernos e industria como la que se presta a las armas nucleares, el terrorismo, la economía o la delincuencia.

Resolver el problema de Fukushima Daiichi precisará reclutar a las mejores y más brillantes mentes que se puedan encontrar para llegar a una estrategia que se lleve a cabo durante el próximo siglo. Gente experta de todo el mundo deberán de aportar su inteligencia e ideas. Deberán provenir de diversas disciplinas como la ingeniería, la biología, la demografía, la agricultura, la filosofía, la historia, el arte, el urbanismo y algunas más. Tendrán que trabajar juntos a distintos niveles para desarrollar un plan amplio sobre cómo reconstruir las comunidades, re-alojar a las personas, controlar la fuga de radiación, eliminar de forma segura el agua y el suelo contaminados, y contener la radiación. También tendrán que encontrar la manera de desarmar completamente el reactor dañado, aunque ese desafío puede necesitar de una tecnología que no estará disponible hasta dentro de unas décadas.

Dicho plan requerirá el desarrollo de tecnologías aún no disponibles, como robots que puedan funcionar en ambientes altamente radiactivos. Este proyecto podría cautivar la imaginación de desarrolladores del mundo de la robótica y dar una aplicación civil a la tecnología militar actual. Mejorar la robótica evitaría escenas trágicas, como la de personas mayores y otros voluntarios adentrándose en los reactores, pese a los evidentes riesgos.

El desastre de Fukushima es una crisis para toda la humanidad, pero es una crisis que puede servir como una oportunidad para construir redes globales de colaboración sin precedentes. Los grupos o equipos asistidos por tecnología informática sofisticada pueden comenzar a dividir en partes manejables los inmensos problemas derivados del vertido. Después, los expertos podrán volver con las mejores recomendaciones y un plan de acción concreto. El esfuerzo puede inspirarse en el trabajo previo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, pero debe ir mucho más allá.

En su libro Reinventing Discovery: The New Era of Networked Science (“Reinventando el descubrimiento: La nueva era de la ciencia en Red), Michael Nielsen describe los principios de la ciencia en Red, que se pueden aplicar a una escala sin precedentes. Los avances que conlleva esta aproximación también se pueden aplicar a otros proyectos a largo plazo, tales como la limpieza del vertido de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon de BP en el Golfo de México o la respuesta global al cambio climático. La investigación colaborativa sobre Fukushima debería llevarse a cabo a escala masiva, mayor que la secuenciación del genoma humano o el mantenimiento del gran colisionador de hadrones (LHC).

Por último, en la respuesta a esta crisis existe una oportunidad de reinventar por completo el campo de la Diplomacia Pública. Ésta puede cambiar, desde el esfuerzo, un tanto débil, de los gobiernos nacionales, que sólo pretende maquillar su discurso, hacia foros serios de discusión y acción de problemáticas internacionales. Tan pronto como la Diplomacia Pública madure a través de la experiencia de Fukushima, podremos idear nuevas estrategias para unir a cientos de miles de personas en todo el mundo para dar respuesta a las amenazas comunes.

Tomando nota de la ciencia en Red, la diplomacia pública podría funcionar como una plataforma para la colaboración internacional honesta y definitiva en temas cruciales como la pobreza, las energías renovables y el control de la contaminación.

Del mismo modo, esta crisis podría servir de impulso para que las redes sociales hagan lo que se supone que deben hacer: ayudar a las personas a combinar sus conocimientos para resolver problemas comunes. Las redes sociales pueden utilizarse no como un medio de intercambio de fotografías de cafés con leche y gatos sobrealimentados, sino más bien como un medio eficaz para evaluar la veracidad de la información, fomentar el intercambio de opiniones entre expertos, llegar a consensos, y permitir que la sociedad civil participe directamente en la toma de decisiones.

Un sistema de revisión entre iguales, a través de las redes sociales, puede desempeñar un papel crucial a la hora de plantear nuevas propuestas frente a la crisis de Fukushima. Como figura destacada del movimiento P2P, Michel Bauwens, apunta en un correo electrónico: “Las redes entre iguales ya están propagando un modelo de conocimiento común y a nivel mundial, incluso en la producción de ordenadores, automóviles y maquinaria pesada.”

Puede que aquí esté la clave para resolver el problema de Fukushima: abrirlo para que pueda resolverlo el mundo entero.

Ciencia entre iguales

Hacer de Fukushima un proyecto global, que verdaderamente involucre a expertos y a millones o decenas de millones de ciudadanos corrientes, podría devolver un poco de esperanza al mundo después de dos años y medio de mentiras, medias verdades y esfuerzos conjuntos del gobierno japonés y las instituciones internacionales para eludir cualquier responsabilidad. Si los ciudadanos concienciados de todos los países estudiasen a fondo los datos y realizasen sus sugerencias por Internet, podría haber un nuevo nivel de transparencia en el proceso de toma de decisiones y una abundancia de observaciones valiosísimas.

No hay ninguna razón para que la información sobre las emisiones de radiación y el estado de los reactores no esté disponible públicamente y con suficiente detalle como para satisfacer la curiosidad de un ingeniero nuclear. Si la hoja de ruta viene del consenso de los millones de ciudadanos dedicados a tratar de resolver el problema, tendremos una fuerte alternativa al secretismo actual. ¿Cabe la posibilidad de que nuestra cooperación para resolver la crisis de Fukushima marque un antes y un después para superar las barreras que contra la inteligencia colectiva son impuestas por las fronteras nacionales, las patentes de las empresas y las preocupaciones por la propiedad intelectual?

Existe un proyecto para clasificar todas las estrellas del firmamento que ha demostrado que, si las tareas se dividen con rigor, la contribución voluntaria de individuos no acreditados puede jugar un papel fundamental en la solución de problemas técnicos. En el proyecto Galaxy Zoo, cualquier persona que lo desee puede meterse en Internet y clasificar los diferentes tipos de estrellas situadas en galaxias distantes e introducir la información en una base de datos. Todo esto forma parte de un esfuerzo monumental para ampliar nuestro conocimiento del Universo que ha tenido un éxito enorme y ha demostrado que hay partes del análisis científico que no necesitan un doctorado. En el caso de Fukushima, una persona corriente, si examina fotografías de satélite por Internet todos los días, puede ser más experta que un profesor a la hora de identificar flujos inusuales que transporten elementos radiactivos. Hay una enorme cantidad de información sobre Fukushima que necesita ser analizada y ahora la mayor parte de ella queda prácticamente sin analizar.

Para dar una respuesta eficaz a Fukushima se necesita adoptar tanto una perspectiva general como una específica. Al principio será necesario establecer las prioridades de forma cuidadosa y sofisticada. A continuación, se pueden crear grupos de convergencia que podrían responder a las crisis y desafíos con gran eficacia gracias a la computación avanzada y a un trabajo metódico de integración interdisciplinar. Estos grupos de convergencia también pueden funcionar como un puente entre expertos y colaboradores amateur, fomentando una educación continua crucial sobre la ciencia y la sociedad.

Dar respuesta a la crisis de Fukushima consiste tanto en educar a la gente común acerca de la ciencia como en reunir a expertos bien remunerados. Es inútil que los expertos planteen nuevas soluciones si no pueden aplicarlas. Sin embargo, la aplicación sólo puede lograrse si la población en su conjunto tiene una comprensión más profunda de los temas. Los esfuerzos de una ciencia inclusiva en red y a gran escala garantizarán que ningún segmento de la sociedad quede fuera.

Si los actores conocidos (ONG, gobiernos centrales, corporaciones e instituciones financieras) son incapaces de hacer frente al conjunto de crisis sin precedentes que afronta la humanidad, debemos encontrar maneras de crear redes sociales, no sólo para idear conceptos innovadores, sino también para promover y aplicar las soluciones que se deriven de ellos. Ese proceso incluye presionar a las instituciones para que actúen. Necesitamos algo realmente nuevo para orientar la ciencia y la tecnología a satisfacer las necesidades de la sociedad civil. No hay mejor lugar para empezar que Internet y no hay mejor tema que dar una solución definitiva a la catástrofe de Fukushima.

  • Agradecimientos a Manuel Troncoso Cabeza por su ayuda en esta traducción.

Guerrilla Translation/Relacionado:¿Qué es el P2P?/ Michel BauwensStrip Cuatro EscenariosCuatro escenarios futuros para la economía colaborativa/ Michel BauwensVivir sin crecimiento económico/ Charles Eisenstein


Russell Brand’s call to Revolution and the Impact of Popular Culture

Subtitling non-stop speakers, and the role of celebrities in Social Justice and Sustainability:

We subtitled Russell Brands’ epic and controversial rant/ode to Jeremy Paxman’s beard. Stacco Troncoso then wrote a little blog post introducing the video in Spanish and commenting on the role of culture as an integral part of social change from the sixties onward.

We then got asked to translate Stacco’s article into English, to accompany our Spanish subtitling of Brand’s English (nee Cockney) diatribe. Confused yet? In any event, here’s Stacco’s article, along with our subtitles for Brand’s machine-gun verbalization. Worth watching, if you haven’t already and, if you have, well, you may inadvertently learn some Spanish for your troubles.


Given that I don’t watch TV (because I don’t have a TV), and that I avoid the whole celebrity nonsense at all costs (because it’s my choice) – I really have no clue whether Russell Brand is famous in Spain, or not.

In any case, this recent face-to-face interview, which pits Brand against Jeremy Paxman, a well-known British TV host of the very oldest of schools, has created quite the stir on the Net, and with good reason. Brand is seriously sharp in this video, spitting out pearls like, “(We…) have a disenfranchised, disillusioned, despondent underclass that are not being represented by that political system, so voting for it is tacit complicity with that system and that’s not something I’m offering up.”, and “The planet is being destroyed, we are creating an underclass, we’re exploiting poor people all over the world and the genuine, legitimate problems of the people are not being addressed by our political class.”, in the astonished face of Paxman, lounging in his armchair. What other “scandalous” celebrity has said anything like this?

I subtitled this into Spanish, and believe me, it was no mean feat. Brand churns it out like loaves and fishes, with hardly a pause between the interruptions and verb sparring with his interviewer (who, it must said, gives as good as he gets). We warned our Spanish audience: these subtitles are only for the fastest of readers. We tried to condense them as much as possible without losing Brand’s fire. The response has been overwhelming and gratifying.

(Hit the “close captions” button on the lower right if you want to see the Spanish Subtitles)

The critics wasted no time at all in coming down hard on this piece, on both the conservative and the progressive sides. Above all, what drew my attention was this, coming from Jerome Roos (editor of Reflections on a Revolution), in my opinion one of the best online publications in existence. In his review of the interview, Roos points out:

“Ultimately, it’s not Russell Brand who gives me hope. Even though I greatly enjoyed his interview, I frankly don’t care very much what this celebrity tells the BBC or what he writes in the New Statesman. It’s the fact that his heartfelt revolutionary desire still resonates with millions that truly thrills me. I wouldn’t predict a revolution just yet. But that’s because I know it’s already begun.”

I also find Brand’s interventions a lot of fun, while at the same time I disagree with some of his commentary. For one thing, I really don’t think we need a “centralized administrative system” at this point. What I find most remarkable is simply the appearance of a “celebrity” of working-class origins reflecting the widespread anger felt the world over. At times, watching the emergence of the global movement (or resurgence, depending on your point of view, we don’t want to offend anyone…) in these last three years, I miss the connection between the revolution and the popular culture, a true hallmark of the sixties and the rise of punk. Where is the MC5 of today? The rise of Black Power, and its links to Free Jazz, to Albert Ayler, Archie Shepp…Frank Zappa, talking about the Watts riots… The Clash, Patti Smith… Where is the soundtrack to this revolution?

I don’t see anything that compares to the international reverberation felt in the musical, artistic and spiritual revolution of the sixties/seventies. We’re talking about a time when the politics and the popular culture of the day were inextricably woven together with a common desire: change. It could be argued that the nineties gave us a comparable musical revolution, but, what’s happening now? Why hasn’t there been a Rage Against the Machine union, to play at Occupy (granted, they played on Wall Street ten years earlier…)? Are we going to see a new musical movement that reflects, rather that “leads”, the gestalt of the Occupy, 15M, Turkish, Brazilian and Arab Spring movements? A new Punk Rock closer in spirit to a DIWO (DoItWIthOthers) ethic than the DIY of yore?

I’m not going to compare the artistic merits of Brand with those of the aforementioned artists (Inspector Callahan says it best: “Opinions are like assholes, everybody has one”). But it still seems important to take note of the repercussions their actions have on the popular consciousness. How many other celebrities are sticking themselves out like he is?

Brand seems like a good guy, charming and funny. He’s got soul, he’s sharp…and he says it well in the video, “There’s gonna be a revolution. It’s totally going to happen. I ain’t got a flicker of doubt, this is the end. This is time to wake up.”

This revolution needs more art, more accessibility, more Rock and Roll and a lot more jocularity. Let’s play with what they can’t possibly understand, as much as they may try to undermine it.

Text by: Stacco Troncoso

La llamada a la revolución de Russell Brand

Dado que no veo la tele — porque no tengo tele—  y evito el famoseo a toda costa — porque me da la gana— la verdad es que no tengo ni idea de si Russell Brand es famoso en España o no.

En todo caso, la reciente entrevista cara a cara enfrentando a Brand con Jeremy Paxman, un presentador británico de la muy vieja escuela, está causando revuelo en la red y con buen motivo. Brand está bastante sembrao en el vídeo, expectorando perlas del calibre de “Votar supone ser cómplice tácito de ese sistema, y no puedo recomendarlo…” o  “Se está destruyendo el planeta, estamos creando una clase marginal, estamos explotando a los pobres del mundo entero mientras que los problemas genuinos y legítimos del pueblo ni siquiera son abordados por la clase política…” ante la  mirada estupefacta del apoltronadísimo Paxman. ¿Qué otros famosos “escandalosos” están diciendo algo así?

Subtitular el vídeo no ha resultado nada fácil. Brand desengrana vocablos cuan repartidor de panes y peces, apenas pausando entre intervenciones y atropellando verbalmente a su entrevistador (a quien, todo sea dicho, no le viene mal el escarmiento). Estos subtitulos son para lectores rápidos. Hemos intentado compactarlos lo máximo posible, pero sin perder el “salero” de Brand.

(Pulsad en la parte inferior derecha para activar subtítulos en Español)

Video traducido y subtitulado por Stacco Troncoso. Editado por Carolina y Amador.

Las críticas no se han hecho esperar, tanto desde los sectores conservadores como los más progresistas. De entre todas, la observación que más me ha llamado la atención proviene de Jerome Roos, editor de Reflections on a Revolution, una de las mejores publicaciones online del momento. En su reseña sobre la entrevista, Roos apunta:

“En el fondo, lo que me da esperanza no es Russell Brand. Aunque he disfrutado mucho con la entrevista, la verdad es que me da igual lo que este famoso le diga a la BBC o lo que escriba en  The New Statesman. Lo que me emociona de verdad es el hecho de que este anhelo revolucionario tan sincero siga resonando con millones de personas. No creo que la revolución vaya a arrancar en cualquier momento… pero eso es porque ya ha empezado.”

A mí también me han divertido mucho las intervenciones de Brand. Puedo estar en desacuerdo con algunos de sus comentarios —realmente no creo que necesitemos ningún “sistema administrativo centralizado” a estas alturas—  pero lo que me parece más destacable es que un “famoso” proveniente de la clase obrera refleje el cabreo generalizado que sentimos a lo largo del planeta. A veces, observando el movimiento global que ha surgido (o resurgido, dependiendo de tu perspectiva, no ofendamos a nadie…) en los últimos tres años, echo de menos la conexión revolución/cultura popular de finales de los sesenta o del apogeo del Punk. ¿Dónde están los MC5 de hoy en día? ¿El auge del black power ligado al Free Jazz, Albert Ayler y Archie Shepp? ¿Frank Zappa hablando de los disturbios de Watts? ¿The Clash? ¿Patti Smith? ¿Dónde está la banda sonora de esta revolución?

Personalmente, no veo nada comparable a la repercusión internacional que tuvo ese reflejo musical y artístico del espíritu revolucionario de los sesenta. Hablamos de un momento en el que la cultura popular y la política se entremezclaban como componentes indivisibles del mismo afán de cambio. A finales de los setenta vimos algo parecido con el Punk y su filosofía DIY. Puede argumentarse que en los noventa vivimos una revolución musical comparable pero, ¿qué ha pasado ahora? ¿Por qué no se reunieron Rage Against the Machine para tocar en Occupy? (Aunque tocaran en Wall Street diez años antes). ¿Veremos un nuevo movimiento musical que refleje, que no lidere, las características del 15M, Occupy, Turquía, Brasil y la Primavera Árabe? ¿Un resurgimiento Punk más acorde con el espíritu DIWO (DoItWithOthers) que el DIY (DoItYourself)?

No voy a comparar la calidad artística de Brand con los artistas que he mencionado (como bien señalaba el Inspector Callahan, “Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno.”) pero me parece importante tener en cuenta la repercusión que pueden tener sus acciones sobre la conciencia popular. ¿Cuántos otros famosos se están mojando tanto como él?

Brand me cae muy bien, y me parece muy gracioso. Tiene duende, está sembrado… Como bien dice en el vídeo: “Claro que va a haber una revolución. Va a ocurrir, no cabe duda. Es que no me cabe la menor duda. Esto es el final, ha llegado la hora de despertar…”